
El Barco Privado
Un yate de casco reforzado, desembarcos en Zodiac y el gran silencio blanco. Un viaje privado y a medida de 11-13 días en La Península Antártica, Antártida, diseñado de principio a fin por un asesor de Forest Travel — con privilegios Virtuoso en los mejores hoteles de lujo, desde US$22.000 por viajero.
- Expedición · Privado
- Duración ideal: 11-13 días
- Mejor época: De noviembre a marzo, la ventana para La Península Antártica.
- Guiado, accesos y traslados privados en todo momento
- Desde US$22.000 por viajero — un punto de partida, a su medida
- Diseñado uno a uno por un asesor de Forest Travel
- Privilegios Virtuoso en los mejores hoteles de lujo
Un yate de casco reforzado, desembarcos en Zodiac y el gran silencio blanco. Un viaje privado y a medida de 11-13 días en La Península Antártica, Antártida, diseñado de principio a fin por un asesor de Forest Travel — con privilegios Virtuoso en los mejores hoteles de lujo, desde US$22.000 por viajero.
La Antártida es la última gran naturaleza virgen, un continente sin habitantes y sin multitudes, donde una expedición privada pone el gran silencio blanco enteramente a su propio ritmo pausado.
Cuándo ir
De noviembre a marzo es la mejor ventana para La Península Antártica.; diciembre y enero ofrecen el apogeo de la fauna, noviembre luce la nieve más intacta y marzo brinda el mejor avistamiento de ballenas. Su asesor lo programa según la luz, las multitudes y su propio calendario.

Las experiencias
Una muestra de lo que puede contener este viaje — cada una en privado y a su medida:
- Navegaciones en zodiac deslizándose en silencio entre tempanos azules a la entrada de un fiordo glaciar.
- Un desembarco privado entre una colonia de pingüinos papua, calculado para la luz dorada del atardecer.
- Un baño polar en el Océano Austral seguido de un brindis con champaña en cubierta.
- Una caminata guiada hasta un collado sobre el fondeadero, con el casquete de hielo abriéndose a sus pies.
El ritmo del viaje
Los días se ordenan según el hielo y el clima antes que según un reloj fijo, y las mejores embarcaciones de expedición llevan un número reducido de huéspedes, de modo que los desembarcos nunca se sienten concurridos. Las mañanas se inclinan hacia una navegación en zodiac o una caminata en tierra; las tardes, hacia la fauna y la observación serena. El gran silencio blanco hace el resto.
Cómo hacerlo bien
El consejo que nuestros asesores dan a quienes planean este viaje:
- Las travesías de temporada tardía traen una luz más larga y cálida y costas más serenas.
- Pida a su asesor que reserve una suite con balcón privado frente al hielo.
- Lleve prendas tecnicas por capas; la embarcación provee el anorak polar y las botas.
- Reserve dos días flexibles al inicio y al final, pues el clima gobierna cada partida.
Lo que solo su asesor puede abrir
La diferencia entre un buen viaje y uno irrepetible es el acceso — y el acceso es una relación, no una reserva. Cada guía, habitación y momento se elige y se secuencia para usted.
Para quién es
Viajeros que valoran la privacidad, el tiempo y hacerlo una vez — bien — y que prefieren que un asesor de confianza orqueste cada detalle en lugar de armarlo por su cuenta.
Inversión estimada
Desde US$22.000 por viajero, en ocupación doble — ajustada a sus fechas, grupo y nivel de privacidad. Un punto de partida, no un precio final; se confirma al diseñar el itinerario a su medida.
Diseñado por completo en torno a usted
Aquí nada es un paquete. Un asesor de Forest Travel moldea todo el viaje y permanece a un mensaje de distancia antes y durante su viaje.
Sus privilegios Virtuoso
Como miembro Virtuoso, Forest Travel incluye beneficios reservados a huéspedes Virtuoso en los mejores hoteles de lujo, sin costo adicional: mejora de habitación a la llegada cuando hay disponibilidad, desayuno diario para dos, un crédito del hotel para gastronomía o spa, y check-in temprano con check-out tardío cuando el hotel lo permite.
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Si el barco grande es la opción correcta, la naviera moldea la travesía — vea como se comparan las navieras de ultralujo, y cuales llevan equipos propios de expedición.
Preguntas, respondidas.
Una embarcación más pequeña significa más tiempo en tierra, permanencias más largas en la luz dorada y una ruta que se pliega al día antes que al itinerario. Es la diferencia entre visitar la Península y habitarla por un tiempo.
Pingüinos por decenas de miles, focas sobre el hielo y ballenas alimentándose a lo largo de la península. Un yate privado permite que el itinerario se adapte a la fauna, no a un horario fijo: demorarse ante un avistamiento de yubartas o reposicionarse de noche hacia una colonia de pingüinos gentú o barbijo. Los cruceros de fin de temporada, febrero y marzo, ofrecen la mejor actividad de ballenas; noviembre y diciembre, pingüinos en cortejo y nieve impecable.
Sí. Al ser un yate en régimen privado, el día se ajusta a la luz: salidas tempranas en Zodiac para captar el sol rasante sobre el hielo, tiempo prolongado en una misma colonia y reposicionamiento hacia las composiciones que busque. Su asesor puede sumar un guía de fotografía, kayaks para ángulos a ras del agua y desembarcos sin prisa que el horario de un barco grande rara vez permite. La luz del verano austral apenas se apaga, regalando condiciones doradas durante buena parte del día.
Un yate privado con casco reforzado alcanza sitios muy fuera del circuito habitual: bahías tranquilas, colonias poco visitadas y tramos de la península donde quizá no vea otra embarcación. Los Zodiac y, cuando las condiciones lo permiten, los kayaks lo llevan a tierra según el criterio del equipo de expedición sobre el hielo y el clima, no una lista fija. El itinerario se traza cada mañana en función de lo que el hielo permite, y ningún día se repite.
Un viaje privado a la Antártida desde US$22.000 por viajero suele incluir el yate privado con casco reforzado, todos los desembarcos en Zodiac y la guía del equipo de expedición, camarotes, comidas y bebidas a bordo, y el equipo polar como parkas y botas. Su asesor coordina además los vuelos y las estancias urbanas que enmarcan la travesía, a menudo por Buenos Aires o Santiago, con privilegios Virtuoso en los mejores hoteles de lujo. Los vuelos a Sudamérica y los gastos personales suelen quedar fuera de la tarifa.
Un equipo de expedición dedicado guía cada jornada: naturalistas, conductores de Zodiac con experiencia polar y, a menudo, un glaciólogo u ornitólogo que leen el hielo e interpretan la fauna. En un charter privado la guía es solo para usted, de modo que desembarcos, charlas y ritmo siguen a su grupo y no a un barco completo. Su asesor de Forest Travel adapta el equipo a sus intereses, ya se inclinen hacia la fotografía, la fauna o un primer viaje polar en familia.
La mayoría de los viajes privados parten de Sudamérica, navegando desde Ushuaia, Argentina, a través del Pasaje de Drake hasta la península en unos dos días por trayecto. Una opción más rápida lo lleva en vuelo sobre el Drake hasta la Isla Rey Jorge, donde embarca en el yate: ideal si dispone de poco tiempo o le inquieta el mar abierto. Su asesor organiza los vuelos de conexión y una o dos noches en Buenos Aires o Santiago para enmarcar la expedición con comodidad.
Lleve prendas técnicas por capas. La embarcación provee el anorak polar y las botas, de modo que su equipaje puede centrarse en las capas que van debajo. Esas capas le acompañan en mañanas de navegaciones en zodiac entre témpanos azules o caminatas en tierra, en tardes de fauna y observación serena y, si lo desea, en un baño polar en el Océano Austral seguido de un brindis con champaña en cubierta.
En la Antártida el clima gobierna cada partida, por eso nuestros asesores recomiendan reservar dos días flexibles al inicio y al final del viaje. A bordo rige el mismo principio: los días se ordenan según el hielo y el clima antes que según un reloj fijo. Una embarcación pequeña sigue una ruta que se pliega al día antes que al itinerario, así que un cambio de condiciones se integra en la travesía en lugar de interrumpirla.
Pida a su asesor que reserve una suite con balcón privado frente al hielo. En un viaje cuyo sentido es el gran silencio blanco, le permite seguir contemplando témpanos, fiordos glaciares y el casquete de hielo entre desembarcos. Combina especialmente bien con las travesías de temporada tardía, que traen una luz más larga y cálida y costas más serenas, y con los días del verano austral en que la luz apenas se apaga.
Cuente con 11-13 días para El Barco Privado. Esos días se ordenan según el hielo y el clima antes que según un reloj fijo: las mañanas se inclinan hacia una navegación en zodiac entre témpanos azules o una caminata en tierra, y las tardes, hacia la fauna y la observación serena, con momentos como un desembarco privado entre una colonia de pingüinos papua a la luz dorada del atardecer o una caminata guiada hasta un collado sobre el fondeadero. Como el clima gobierna cada partida, reserve dos días flexibles al inicio y al final.
Al ser un viaje privado y a medida, comienza desde unos US$22.000 por viajero (ocupación doble) y varía según fechas, grupo y nivel de privacidad — un precio “desde”, nunca un paquete cerrado. Su asesor confirma la cifra al diseñar el itinerario.
Viaje de noviembre a marzo, cuando el verano austral abre los hielos y la luz apenas se apaga. Diciembre y enero ofrecen el apogeo de la fauna, ideal para un desembarco privado entre una colonia de pingüinos papua; noviembre luce la nieve más intacta, y marzo brinda el mejor avistamiento de ballenas. Las travesías de temporada tardía traen además una luz más larga y cálida y costas más serenas, propicias para las navegaciones en zodiac y las largas permanencias en la luz dorada. Su asesor lo programa según la luz, las multitudes y su calendario.
En una travesía privada por la Península Antártica, los días se ordenan según el hielo y el clima antes que según un reloj fijo. Las mañanas se inclinan hacia una navegación en zodiac entre témpanos azules o una caminata en tierra; las tardes, hacia la fauna y la observación serena. Las mejores embarcaciones de expedición llevan un número reducido de huéspedes, de modo que los desembarcos nunca se sienten concurridos, y el gran silencio blanco hace el resto.
Sí. Una expedición privada por la Península Antártica puede incluir una caminata guiada hasta un collado sobre el fondeadero, con el casquete de hielo abriéndose a sus pies. Como cada experiencia del viaje, se organiza en privado y a su medida, y encaja en el ritmo habitual de los días, cuando las mañanas se inclinan hacia una caminata en tierra o una navegación en zodiac y las tardes hacia la fauna y la observación serena.
Sí. Un viaje privado por la Península Antártica puede incluir un baño polar en el Océano Austral, seguido de un brindis con champaña en cubierta. Se organiza en privado y a su medida, y forma parte de los momentos del viaje junto a las navegaciones en zodiac entre témpanos azules y un desembarco privado entre una colonia de pingüinos papua, calculado para la luz dorada del atardecer.
Sí. Puede fletar un yate de casco reforzado solo para su grupo y recorrer la Península Antártica en privado entre noviembre y marzo. La mayoría de las travesías privadas zarpan de Ushuaia y cruzan el pasaje de Drake en unos dos días por trayecto, o bien se vuela a la isla Rey Jorge para embarcar allí. El flete incluye su propio equipo de expedición, con naturalistas y pilotos de Zodiac, de modo que los desembarcos y el ritmo siguen a su grupo. El Barco Privado dura de 11 a 13 días, desde US$22.000 por viajero.
Entre las líneas de ultralujo, Silversea y Seabourn son las dos que navegan a la Antártida con barcos de expedición construidos para ello, con suites en todas las categorías y equipos de especialistas que dirigen los desembarcos en Zodiac; Regent Seven Seas y Crystal no operan barcos de expedición. Las tarifas de expedición parten desde unos US$1.200 por persona y noche en Silversea y desde unos US$1.000 en Seabourn, en ocupación doble. Para una privacidad total, un yate fletado va más allá: el barco, los guías y la ruta son solo suyos.
Antártida
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